TESTIMONIALS  /   TESTIMONIOS
                                  Ceremonies in Lisbon, Portugal November 12, 2006       



De Uspallata a Punta de Vacas

"Rojo punzó, verde esmeralda, el color de mis montañas..."



Ayer hice el camino de Uspallata a Punta de Vacas en moto y realmente fue
algo muy impactante e intenso.

Hasta ahora ese viaje lo había hecho siempre en micro mirando por la
ventana. Pero poder parar cuando uno quiere en ese paisaje
montañoso impresionante y colorido, hacer un alto en los arroyos de agua
fresca que bajan hacia el río Mendoza entre el silencio de los Andes,
es una experiencia y sensación muy emocionante y ala vez fantástica, que
rompe con la mediocridad del paisaje chato y citadino.

Al llegar a Polvaredas, poblado anterior a Punta de Vacas, fui a visitar a
doña Francisca Vergara, la hija del ya fallecido José Vergara, aquel
baqueano y guia de montaña que nombra el Negro en varios escritos. Allí
estaba doña Pancha junto a su joven nieta.  Luego llegó su marido don Juan
junto a otro amigo.

El encuentro fue muy amistoso y cordial. Ya los había visitado en el 2002, cuando
ellos me habían regalado algunas fotos del viejo Vergara montado en su mula
"Ratón". Doña Pancha se preguntaba por qué Silo hablaba tanto de su padre y
me pidió los escritos.  Les llevé aquellos escritos sobre el Guía (Canarias 1978),
junto a otros libros de Silo.

Charlamos un rato de todo un poco -del crudo invierno pasado.  Según doña
Pancha, nunca había visto nada igual en cantidad de nieve y frió. Luego vino
el tema del "pueblo de Silo" (palabras de don Juan), y sobre todo lo que se ha
hecho en el Parque hasta ahora.

      -"Silo construye, Ricciardi destruye -y encima no hace nada. Tampoco
Ibaseta"- según don Juan.

      -"Ahora no podremos ir a tocar el caño?" pregunta doña Pancha.

Le respondo que sí se puede ir a tocar el caño y recorrer el parque, pero
que nadie los va a atender porque todos están trabajando en terminar la sala
de arriba (la sala de estudios). Ella creía que como ahora esta alambrado, ya no
se puede entrar por abajo y a ella le gusta ir a tocar el caño.

      - "Silo en poco tiempo se quedará con todo, ya que Ricciardi no hace nada,
solo molestar" dice don Juan. "También se cree que el puente de madera que
va al Tupungato es de él... y echa a la gente que quiere entrar al cañadón
para llevar ganado a pastar o simplemente a visitar  -cuando el puente lo
construyó la empresa de agua, como también las casas que ahora ocupan ellos y
los arboles que ni siquiera riegan."

Nos despedimos prometiendo volver a encontrarnos y seguí camino a Punta de
Vacas, control de gendarmería mediante. El sol brillaba fuertemente en lo
alto.  El paisaje fue cambiando y comenzó a aparecer el pueblo de Punta de
Vacas y luego nuestro Parque. Para mi fue todo muy emocionante y fuerte.

Las tres cadenas de montañas bajando hacia el parque, los ríos, los
caseríos, la curva del tiempo... Por allí accedí al Parque, mientras los
camiones y los turistas seguían su ruta hacia arriba, o hacia abajo.

Ya en el parque visité las diferentes construcciones. Llego al monolito y me
quedo un buen rato apoyado, meditando, pidiendo, agradeciendo... Luego bajo
por el camino de las estelas. La sala está siendo refaccionada. Los fuertes
vientos del invierno llegaron a quebrar los vidrios de las puertas.

Arriba en la sala de estudios encuentro a los amigos trabajando  -son 10
obreros que nunca paran, están muy concentrados en terminar los trabajos.
Reconozco a algunos, Ezio está pintando el techo en lo alto de un
andamio. Juan Carlos me comenta que falta poco para terminar (febrero) y que
el problema ahora es conseguir un ensamble para el agua que viene con
muchísima presión.

Las habitaciones están quedando muy bonitas y listas, con su baño compartido
y su placard. Ya se están poniendo los apliqués eléctricos y un
electricista está terminando el tablero central. También la cocina avanza y
se colocó una escalera hacia el primer piso de la misma.

En el primer piso de un ala de las habitaciones se construyó una sala de
filmación y otra de video.

Afuera y muy próxima a la sala de estudios, se ha construido una gran sala
taller.

El sol brilla en lo alto y como siempre hacia las 5 pm el viento comienza a
soplar fuerte.

Entonces emprendo mi regreso a Uspallata con una inmensa y grata sensación
de plenitud.

Un fuerte abrazo,


Gustavo Cabarrou
yetrox@yahoo.com.ar


Argentina, 15 enero 2008
Patricia Rios,
New York           
March 2, 2005
Marisol Lopez
Santiago, Chile
Enero 4, 2008